Si hay un principio básico en el Derecho Privado, ese necesariamente ha de ser el de autonomía de la voluntad. Así es, abogados en herencias en Guadalajara, te pueden decir que el Código Civil, inmediatamente después de ofrecer la definición de contrato, lo presenta al inicio del Libro IV (art. 1.255).

Como es lógico, el Ordenamiento Jurídico norma la realidad social de manera preventiva para consolidar una suerte de paz social. Los abogados en herencias en Guadalajara saben que hoy, este principio aparece limitado en ciertas esferas, como relaciones laborales, relaciones de familia, intereses de préstamos, propiedad intelectual o arrendamientos especiales.

Unas veces, la autonomía es grande, como en los contratos; otras, seguro que lo has observado, restringida en tanto que la Autoridad Judicial visa los acuerdos.

Se da la paradoja de que a mayor margen de voluntad autónoma, menor utilización de los textos legales, lo que determina el momento de concertarse contratos, de constituir derechos reales o de testar.

La decisión acerca de la extinción de una relación jurídica puede operarse automáticamente, piensa en el matrimonio por ejemplo, o en el usufructo, si fallece uno de los cónyuges. Salvo excepciones contadas, la voluntad, ella sola o seguida de un procedimiento judicial, puede determinar la extinción.

Así sucede con el divorcio en el matrimonio, con la revocación de los testamentos o con el mutuo desistimiento contractual.

Hay un elemento que alude a los supuestos de inobservancia del contenido normativo que deja margen aquí también a la autonomía de la voluntad, como la ejecución de garantías reales o la prefijación de indemnizaciones.

En Sonia Ruiz Higes Abogado, sabemos que es un tema complejo, pero también te indicamos que durante el desenvolvimiento de la relación jurídica la autonomía que puedas tener como interviniente es considerable. Ten presente que la Ley fija los requisitos mínimos sin los que el acto no merece la estimación por el Ordenamiento.